Arte y Educación

Acuarela

Acuarela

La técnica de la acuarela

 

 

¿Cómo evitar ser un acuarelista, si soy oriundo de Cuernavaca?

Cuernavaca es una acuarela permanente. El color de su sol,
el colorido de sus flores, la transparencia de su cielo y esos
fulgores esmeraldas de su naturaleza han estado siempre
dentro de mí. Además, lo primero que pinté de niño fueron
acuarelas, y si me pregunta porqué, sólo podría decirle que
fue una especie de predestinación.[1]

Alfredo Guati Rojo, 1990.

 

La pintura en acuarela es una técnica artística con cualidades, resultados y necesidades únicas. Durante mucho tiempo, este procedimiento fue considerado como un arte de pasatiempo, dedicado solo al bocetaje y la toma rápida de apuntes para pintar posteriormente al óleo. Sin embargo, la acuarela se ha valorado cada vez más al explorarse las posibilidades de ésta y la calidad de sus resultados, llevando a los artistas e historiadores del arte a comprender que la acuarela en realidad exige un gran dominio equivalente al necesario para cualquier otra técnica.

 

La acuarela es un medio de gran carácter y mucha flexibilidad. Su belleza y versatilidad están fuera de toda duda, tanto si se trata de lavados frescos y vibrantes, de ricos lavados opacos que cubren de color la superficie, o de cualquiera de las muchas posibilidades intermedias[2].

 

Las obras en acuarela se distinguen por la riqueza de sus colores, la transparencia de sus tonos y la espontaneidad de sus trazos. Alfredo Guati Rojo, fundador de este museo y destacado acuarelista, opinaba sobre la acuarela:

 

La técnica de la acuarela es difícil y para llegar a ser maestro en este arte se necesitan muchos años de estudios y fracasos. El procedimiento implica que si uno no logra lo que desea, se tiene que volver a empezar y esto no sucede en otras técnicas en dónde el artista puede hacer correcciones, empastes  o aplicaciones. [3]

 

Para pintar en acuarela se requiere considerar tres materiales principales: el sustrato, el pigmento y la herramienta para fijarlo al soporte.

 

El papel es el sustrato principal de la acuarela desde el siglo XIX, aunque sobre éste se han empleado técnicas al agua desde su propia invención. A lo largo del tiempo se han utilizado otros materiales para pintar en acuarela como el marfil, textiles y cerámica.

 

El papel para acuarela es especial, pues contiene además de las fibras de celulosa ,un gran porcentaje de fibras de algodón. A mayor cantidad de algodón mejor absorbencia, ya que al ser el agua el medio para pigmento en la acuarela, el papel responde a ésta dilatándose y contrayéndose una vez seco. Los procesos de fabricación del papel para acuarela son diversos, como lo son los tipos y calidades de papel. Dentro de los papeles de mayor calidad se producen de texturas o grano fino, medio y rugoso.

 

El papel de grano fino es prensado a altas temperaturas resultando en un textura lisa, en este tipo de papel la acuarela tiene un secado más rápido y fluye con mayor libertad sobre el papel; el papel de grano medio o semirugoso es prensado en frío, por lo que conserva una textura moderada que permite manejar a la acuarela con mayor facilidad y el papel rugoso es usualmente el que contiene la mayor cantidad de fibras de algodón y tiene una manufactura más tradicional, es decir, papel hecho a mano. Cada papel presenta limitaciones y posibilidades que el artista en acuarela puede utilizar en función de sus necesidades y experiencia.

 

El pigmento es el segundo material relevante en la acuarela, la pintura de acuarela está originalmente compuesta por pigmentos colorantes de origen vegetal, mineral o animal, los cuales son mezclados con agua y goma arábiga que le da flexibilidad y adherencia a la pintura, además de glicerina y miel que evitan que capas gruesas de pintura se cuarteen y un agente conservador.[4]

 

La presentación de los pigmentos en acuarela hoy en día es bastante diversa y obedece también a diferentes necesidades. Se fabrican pastillas de acuarela seca y húmeda, acuarela líquida y tubos con acuarela cremosa. Las acuarelas secas son las más económicas, las húmedas son de calidad profesional ya que tienen mayor cantidad de glicerina y miel además de mejores pigmentos, las acuarelas cremosas en tubos tienen una calidad similar a las pastillas húmedas y las acuarelas líquidas son usadas principalmente por ilustradores.

 

El tercer elemento, el que permite al artista manejar pigmento y soporte, es el pincel. Los pinceles se fabrican en una extensa variedad de formas, materiales y tamaños, siendo cada uno necesario para una específica función. El pincel en la acuarela debe observar cualidades como cantidad de humedad y pigmento que se pueden transportar o la flexibilidad de la fibra, ya sea natural o sintética.

 

La acuarela no es la única técnica que emplea al agua como principal medio, las aguadas o pintura con guache son otros medios acuosos, que por sus cualidades opacas tienen diferentes consideraciones. Felipe Santiago Gutiérrez, importante artista mexicano del siglo XIX, define la diferencia en su Tratado del Dibujo y la  Pintura:

 

Lo que distingue principalmente a la acuarela de la aguada es que con ella no se emplea blanco ni los colores mezclados con él, sino que se usan puros, dejando los claros del mismo papel.[5]

 

Es innegable la calidad pictórica de la acuarela, algunos artistas como Gutiérrez consideran que “la principal y más bella cualidad de una acuarela es la ligereza y franqueza de la ejecución.”[6]

 

En la actualidad, una gran cantidad de artistas  ha explorado no sólo la s posibilidades técnicas de la acuarela, sino las estéticas y artísticas de este medio, además de su interacción con otras técnicas artísticas como el grabado, la fotografía y la escultura.

 

 

 

 



[1] Periódico Excélsior. 14 de diciembre de 1990. Entrevista con Ana María Longi.

[2] Parramón, J. M., & Fresquet, G. (1990). Cómo pintar a la acuarela. Barcelona, España: Parramón Ediciones.

[3] Periódico Excélsior. 27 de junio de 1985. Entrevista con Patricia Rosales y Zamora.

[4] Parramón, J. M. (1985). El Gran Libro de la Acuarela (2ª Edición ed.). Barcelona, España: Parramón Ediciones.

[5] Gutiérrez, F. S. (2006). Tratado del dibujo y la pintura con apéndice de los diversos caracteres de las escuelas antigua y moderna. D.F., México: Fondo Regional para la Cultura y las Artes.

[6] Ídem.