Arte y Educación

Historia de la Acuarela

Historia de la Acuarela

 

 

La acuarela se encuentra en todo el arte de la humanidad.

Nadie, desde tiempos inmemoriales, se sintió libre de mezclar el agua y el color[1].

Alfredo Guati Rojo, 1990.

 

 

Aunque como tal, la acuarela es una técnica con un par de siglos de existencia, el carácter esencial de la acuarela de “valerse del agua y de colores transparentes[2]” surge desde la prehistoria. Los pintores de las cuevas de Altamira y Lascaux mezclaron el agua con rojos y ocres obtenidos de la tierra y obtuvieron el negro del carbón de las hogueras, utilizando su propio cuerpo como la primer herramienta de pintura.

 

Al avanzar el acontecer humano, muchas de las antiguas civilizaciones emplearon también pigmentos suspendidos en agua, los cuales eran aglutinados con goma, almidón o miel. Se utilizaban éstos para decorar sus muros y su cerámica, principalmente. Dos mil quinientos años antes de cristo, los pintores del antiguo Egipto empleaban una técnica de acuarela sobre yeso, antecedente de lo que se conocería después como pintura al fresco, para decorar el interior de sus templos utilizando colores rojos y ocres pardos o amarillos. Las culturas del mediterráneo, como los Griegos y Romanos, aplicaron también pintura al agua en sus antiguos templos y palacios[3]. La cultura china, responsable de la invención del papel, empleó la técnica de la aguada desde el siglo IV antes de Cristo, razón por la que dominaron las posibilidades de estos medios mucho antes de que en Europa naciera el interés por la acuarela[4].

 

Durante el siglo IX los artistas que creaban y decoraban los manuscritos utilizaron acuarelas opacas y traslúcidas, además la pintura de la Edad Media, utilizó pigmentos con base de agua, combinadas con huevo y otras materias para representar motivos religiosos.

 

Los pintores florentinos del siglo XV y XVI también utilizaron la acuarela en su variante al fresco. El fresco, practicado por los maestros del Quattrocento y el Quinquecento, alcanzó una cumbre de imaginación creativa[5]. Desde esta época, se encuentran ya bocetos monocromos en acuarela sepia que servían como bocetos y estudios previos a la pintura al fresco y al óleo[6].

 

Puede considerarse a Alberto Durero (1471-1528) el precursor de la acuarela como disciplina artística, sus acuarelas son obras minuciosas, predominaban los paisajes y estudios de la naturaleza. Sin embargo su obra en óleo y grabado fue la que obtuvo mayor renombre.

 

La técnica de pintura al agua, entonces, ha proporcionado a los artistas en los principios de la historia del arte, una solución efectiva para plasmar sus ideas. Sin embargo, pesar de su larga historia, la acuarela por mucho tiempo se usó principalmente para bocetos, a partir de los cuales se pintaban obras al óleo. No es, sino hasta finales del siglo XVIII que la acuarela es reconocida como un procedimiento en sí mismo. Durante este siglo, debido a la gran transformación industrial en Inglaterra, la producción de dibujos topográficos, aguafuertes y grabados al cobre, incrementó y, quizás como forma de agregarle un valor ante el crecimiento de la oferta, se comenzaron a iluminar estas láminas con acuarela. Paul Sandby (1725-1809) es considerado el padre de la acuarela inglesa, además de iluminar grabados con acuarela realizaba paisajes exclusivamente en esta técnica, sobretodo escenas en el Bosque de Windsor. La obra de John Robert Cozens (1752-99), J.M.William Turner (1775-1851), Tomas Girtin (1775–1802) y John Constable (1776-1837) expone lo mejor del paisaje inglés en los inicios de la acuarela.

 

Aunque muchos de los mejores acuarelistas pintaron paisajes, no es este el único tema que abordaron; muchos paisajes se transformaban en escenas bíblicas o mitológicas mediante la adición de las figuras apropiadas; y el mar siempre ha sido un foco de interés para muchos grandes acuarelistas. (Parramón & Fresquet, 1990)

 

En 1804 en Inglaterra se fundó la primer sociedad de artistas dedicados a la acuarela: la Sociedad de Pintores a la Acuarela, que llegaría a ser Real Sociedad de Pintores a la Acuarela en 1881. Ésta tuvo su primera exposición de acuarela en 1805, marcando el precedente para la consideración de la acuarela en las exposiciones de arte. Este desarrollo de la acuarela se difundió a lo largo de Europa desde finales del siglo XVIII, Francia, España y Alemania principalmente y eventualmente al continente americano, a través de las academias de arte.

 

El primer cuadro abstracto de la historia del arte fue pintado en 1920 por Wassily Kandinsky y es una acuarela. Desde finales del siglo XIX el arte en acuarela había sido generalizado, surgiendo un extenso número de representantes de la acuarela, en todo el mundo. La acuarela actualmente se encuentra firmemente posicionada en el mundo del arte, no solo como una técnica de apoyo sino como una forma de arte y eso lo demuestra la diversidad de asociaciones y grupos de acuarelistas a lo largo del globo, la presencia de artistas que dedican su producción a sólo esta técnica y a la presencia de obras en acuarela en Bienales, Concursos y Muestras internacionales de gran renombre, destacando el esfuerzo mexicano por formalizar esta técnica al crearse espacios como el Museo Nacional de la Acuarela, y los Salones de Acuarela fundados por Alfredo Guati Rojo.

 

Bibliografía

Parramón, J. M., & Fresquet, G. (1990). Cómo pintar a la acuarela. Barcelona, España: Parramón Ediciones.

Ramírez, F. (1989). Saturnino Herrán. Jornadas de Homenaje. D.F., México: UNAM.

 

 



[1] Periódico Excélsior. 14 de diciembre de 1990. Entrevista con Ana María Longi. Tomado de Covantes, H. (2009) Palabra de Artista, México, D.F.

[2] Fuster, M. (1893) La acuarela y sus aplicaciones. Tipo-litografía de Espasa y Compañía. Barcelona, España.

[3] Ídem

[4] Comamala, J. (1977) Pintando a la Acuarela. Ediciones CEAC, Barcelona, España.

[5] Ramírez, F. (1989). Saturnino Herrán. Jornadas de Homenaje. D.F., México: UNAM.

[6] Fuster, M. Op. cit